Este es un espacio dedicado a difundir la cultura leather, el fetichismo por el cuero y buscar la integración de la comunidad leather de Rosario, son bienvenidos todos los buenos leather.
Es un lugar de hombres homosexuales que buscan la masculinidad, la virilidad y el cumplimiento del pacto de caballeros como todo leather real en el mundo.
Buscamos un intercambio sano y responsable de nuestras ideas, necesidades, compartir material, reforzar la relación entre todos los miembros, buscar un espacio donde realizar nuestras actividades en forma segura, convivir, apoyar e informarnos, sobre todo que haya una información y una didáctica para difundir y aclarar las dudas y conocer la amplitud de la Cultura Leather en Rosario, Santa Fe, República Argentina.
lunes, 17 de febrero de 2014
BDSM Y EL MASOQUISMO EMOCIONAL
más incisiva que la del dolor."
Marqués de Sade
"...un sádico es siempre un masoquista
al mismo tiempo."
Sigmund Freud
El término masoquismo define el placer sexual asociado con el deseo de recibir dolor, humillación o dominación; este término fue descripto por el médico alemán Kraft Ebbing, tomándolo del apellido de un profesor de Historia y luego devenido novelista, el austríaco Von Sacher Masoch que escribió varias obras de tono masoquista, de las cuales la más famosa es "La Venus de las pieles": allí cuenta que se hacía castigar por una dama envuelta en pieles.
Podemos hallar los primeros registros históricos de estas prácticas en la Roma Imperial, como en los escritos de Juvenal en su "Sátira VI". El escritor Petronio, en su "Satiricón", relata la utilización de la flagelación como tratamiento contra la impotencia: cuando el joven Encolpio, aquejado de dificultades en la erección, consulta con la sacerdotisa, ésta le propone flagelarlo con ramas de ortiga (con fama de afrodisíaca) mientras sería penetrado con un olisbos (falo de cuero) untado en aceite de oliva. Encolpio huye espantado curándose así de su impotencia (cómo se verá se transitó mucho camino hasta llegar al Viagra).
El primer intento sistemático de explicar el castigo como estimulante de la sexualidad fue planteado por el médico alemán Meibom, cerca del 1600, en un tratado llamado "Del uso de la vara en la cosa venérea y en el oficio de los lomos y de la riñonada" donde indica que "los azotes debían aplicarse en las nalgas, porque de esta manera se transmitía calor a las zonas productoras de semen, el que vigorizado descendía hacia el pene produciendo su erección".
Volviendo al 1600: en esa época la flagelación invade la vida erótica europea y se la llegó a llamar “el vicio inglés” (aún hoy se debate en algunos colegios ingleses el hábito de flagelar o no a los alumnos castigados). Fue, precisamente, en Inglaterra donde se crearon establecimientos destinados a la flagelación, a los que concurrían los más encumbrados personajes del país. Durante el período de la Regencia (siglo XIX), el más conocido fue el dirigido por Teresa Berkeley la cual, además de sus habilidades personales, ofrecía una máquina como el "caballo metálico" inventada para "torturar caballeros".
Rousseau, en las "Confesiones", plantea su obsesión de generarse placer siendo flagelado. Si bien es cierto que algunas personas necesitan ser castigadas y golpeadas físicamente para lograr el goce, hay muchas otras que procuran verse humilladas y sometidas, configurando extraños y complicados rituales dignos de la mejor ficción literaria del marqués de Sade quien, en sus obras –y en su vida-, inmortalizó muchas de estas fantasías o ceremonias masoquistas. Es cierto que con más frecuencia esta práctica de recibir castigos corporales es más frecuente en varones y que la mujer, como dicen algunos investigadores, es más proclive a un "masoquismo emocional".
Esta necesidad de denigración y vejámenes, cuando es constante y excluyente como práctica sexual desviada (parafilias) suele connotar características neuróticas relacionadas con la culpa y entroncadas con los vínculos de la infancia.
En muchos de estos casos cuando traen aparejadas serias limitaciones entorpecen las relaciones afectivas de un individuo las psicoterapias (psicoanalíticas o con técnicas conductuales o de PNL, suelen remover estos traumas y fijaciones. Si ostentan características compulsivas, con riesgo físico o con gran daño emocional, y donde lo tanático vence a lo erótico es necesario, además, medicarlos con distintos psicofármacos.
domingo, 16 de febrero de 2014
sábado, 15 de febrero de 2014
¿Por qué nos gusta besar?
Los besos son una forma cultural del cariño, del afecto y del deseo. Besamos por las razones más extrañas –para hacerle saber al otro que lo queremos, que queremos tener sexo, o simplemente porque es divertido. Pero el acto de besar puede encerrar algunas claves de nuestra evolución como especie a través del cuidado que nuestras madres nos dan cuando nacemos, además de proveer información valiosa sobre nuestro estado de salud y nuestra aptitud para el apareamiento.
Los besos se sienten bien. Un buen beso quema entre 2 y 3 calorías por minuto, descargando epinefrina y noreprinefina haciendo que tu corazón lata más rápido, además de estar relacionado con la disminución del llamado “colesterol malo” y con una disminución de la percepción del estrés. Pero el beso no es solamente lo que ocurre durante el beso, sino también lo que el beso produce y comunica a pesar de nosotros mismos.
Los psicólogos evolucionistas han llegado a la conclusión de que lo que hoy conocemos como “beso” fue en algún momento una forma de alimentación, que consiste en masticar la comida y pasarla a otra boca, de los hijos, por ejemplo —muy parecida a la que vemos en los pájaros y algunos primates aún hoy en día.
Pero esta forma de alimentación no era extraña hace no mucho tiempo: antes de los alimentos procesados para bebés y las licuadoras, las madres podían ahorrar tiempo y alimentar de boca a boca a sus hijos, transmitiendo además una dosis extra de zinc, hierro y carbohidratos a través de la saliva.
Además, la saliva del adulto puede transferir generadores de anticuerpos, sumado a que la comida predigerida puede ser absorbida más fácilmente por los bebés. Los rostros, además, son el primer contacto que tienen los seres humanos con el mundo, pues durante los primeros meses no pueden enfocar a una distancia mayor de 25 cm., más o menos la distancia entre el rostro del infante y el de su madre durante la lactancia.
La saliva además es una especie de huella digital: transfiere información a la otra persona sobre tu estado de salud, y los receptores de mucosa en nuestras bocas son sensibles a hormonas, como la testosterona. De hecho, un buen beso podría ser indicador del tipo de pareja potencial que el otro podría ser para ti –todo a nivel hormonal, recordemos.
Pero no todas las culturas utilizan el beso como “muestra gratis” o atisbo de una pareja potencial. Algunas investigaciones creen que los besos pudieron haber sido favorecidos evolutivamente con recompensas para nuestro cuerpo como mecanismo para lidiar con la incertidumbre y la elección. Por decirlo así, la naturaleza nos fuerza a probar y descartar, de modo que encontremos una pareja apta para el apareamiento.
Y si todas estas explicaciones no bastaran, la más simple sigue siendo la más convincente: besar se siente bien.
Fuente: In Out Post
Riesgo de la sumisión
Con la vulnerabilidad física y emocional viene un riesgo mayor.
Arriesgamos que nuestros cuerpos sean dañados, ser marginados, y tener nuestro corazón roto de extrañas formas que no estamos preparados para manejar.
Por supuesto, incluso la gente vainilla se rompe el corazón, pero nuestra estructura social y cultura apoya o incluso da glamour al corazón roto. No hay libro de reglas para el publico que ayude a un esclavo a asumir el específico dolor de ser abandonado por un Maestro que ha adorado.
No sólo estamos practicamente sólos cuando se trata de recuperarnos de nuestras relaciones BDSM fallidas, sino que a menudo no podemos compartir los asuntos específicos de nuestras relaciones con nuestros amigos vainilla, que no pueden entender qué es lo que hacemos.
Por el lado bueno, las recompensas pueden ser extraordinarias. No sólo amar, sino volar. No sólo tener intimidad, sino ver directamente en el alma de otro. Confiar como nunca has confiado antes; ser confiado como nunca habían confiado en tí.
Nuestras relaciones pueden aparejar más trabajo y riesgo, pero la recompensa es una experiencia incomparable.
lunes, 10 de febrero de 2014
La masturbación.
La masturbación a juicio: 5 mitos y bondades
Desde tiempos inmemoriales la cruzada contra la masturbación ha sido uno de los estandartes de grupos conservadores y religiosos de todo el planeta pero en los últimos meses ha habido una nueva oleada de esta absurda e hipócrita de represión sexual. Tras un artículo de lo más surrealista publicado en el diario ABC en el que se posicionaban a favor de la Iglesia Católica y aconsejaban evitar los impulsos onanistas, ahora han sido los mormones los que han producido un vídeo, bastante gayfriendly, todo sea dicho, en el que catalogan la masturbación como el germen de la batalla espiritual contra uno mismo ya que permite anidar la oscuridad en nuestros corazones.
¿En qué se basan todos estos críticos para condenar la masturbación? Pues en parrarruchadas y necedades, obviamente. Pero veamos algunas de las mayores tonterías que se han dicho sobre la masturbación:
1. Que te quedas ciego. Sí amigos, eyacular sin un fin reproductor hace que se te desprenda la retina. Y que tengas cataratas. Justo en la adolescencia. Increíble ¿verdad? Como que es mentira. A lo sumo lo que podría pasarte es que tengas vista cansada de ver tanto porno a oscuras durante horas.
2. Que bajas dos tonos al cantar. Esto lo afirmó delante de varios alumnos un conocido cantante latinoamericano en un famosísimo reality televisivo español y fue un comentario tan bochornoso que mejor no hacer más escarnio del tema. Solo diré que el susodicho triunfó en su día con un tema que decía aquello de “azul, porque este amor es azul como el mar azul”. Como su mente.
3. Que pierdes energía vital en los chakras. Desde aquí mis más sinceros respetos al naturismo y la filosofía y medicina oriental (de la que soy fiel seguidor), pero el tantrismo es más un exotismo del sexo que se usa para vender guías posturales que otra cosa. El trabajo y el estrés desequilibran mucho más nuestro cuerpo que un pajote inocente.
4. Que se te consume el alma, te vuelves adicto al porno en Internet, pederasta, acosador, violento, enfermo mental e incluso puedes llegar a querer tener sexo únicamente por placer y no para engendrar retoños. Acabáramos. Menuda sarta de boberías.
5. Que te quedas sin médula espinal y dejas de crecer, te quedas estéril y te aumenta el acné. ¿Te parece poco todavía? Y todo por el exceso de semen sin ánimos fecundadores. Realmente lo malo pasaría si te excitaras y no te masturbaras ya que te acabarían doliendo los huevos. Incluso podrías ponerte de mal humor.
Tras haber desmontado por propia lógica y sentido común esos mitos sin sentido alguno, como elemento sexual en sí, la masturbación tiene muchos y placenteros beneficios, pero fuera del sexo también, tal y como demuestran cientos de artículos científicos referidos a investigaciones sobre la masturbación:
1. Según varios estudios ayuda la prevención del cáncer de próstata al permitir expulsar las toxinas acumuladas en los conductos.
2. Ayuda a controlar tanto las eyaculaciones como a mejorar el tono muscular pélvico previniendo así tanto la disfunción eréctil como la incontinencia.
3. Aumenta la fertilidad al mejorar la calidad y movilidad de los espermatozoides ya que elimina los residuales y renueva las células reproductoras.
4. Es el aliado perfecto contra el resfriado. Aumenta las defensas gracias al cortisol liberado y además reduce la congestión nasal.
5. Mejora el estado físico, anímico y mental. Durante el acto se producen multitud de reacciones en el cuerpo que activan y aumentan la satisfacción. Sin contar que, muchas veces, para echar un mal polvo, más vale hacerse una paja.
Felices masturbaciones, amigos.

