Por aquel entonces, aunque había engaños, era más difícil cometerlos.
Las direcciones eran direcciones físicas, los números de teléfono eran fijos y permanecían en el tiempo y no era fácil encontrar imágenes ajenas y trucarlas.
Si bien era más difícil encontrar cómplices, era más fácil que éstos fuesen reales pues el anonimato tendía a desaparecer pronto.
Las cosas se decían de tú a tú, cara a cara y siempre quedaba constancia de quién era quien. Las normas de comportamiento, eran pues, las mismas que regían el resto de parcelas de nuestra vida.
Fue ahí en esas condiciones donde hace años ya conocí a quien fue mi primer Amo Master Leo, hoy un amigo incondicional.
Gracias Master Leo por todos los maravillosos momentos que me dió junto a Charly y Barbi...
No hay comentarios:
Publicar un comentario