Últimamente he estado observando mi forma de jugar desde una óptica diferente.
Hay tres cosas que me gustan "quitar" a un sumiso:
1. Libertad
2. Comodidad
3. Orgullo
Quitar la libertad significa que elimino su capacidad de moverse, o restrinjo
uno más de sus sentidos. Tal vez no permito que vea, o que hable.
Definitivamente no dejo que se mueva - en absoluto-.

Básicamente
convertirlo en alguien desamparado. Esta es probablemente mi más antigua y
favorita perversión, y es muy difícil que cualquier otro juego mío se
desarrolle sin combinar parte de este elemento. Nada me excita más que dejar a
un hombre completamente desamparado, completamente a mi merced.
Quitar la comodidad significa básicamente inflingir dolor. Varios niveles de
dolor, por supuesto - no soy un sádico profundo. El nivel de dolor que infrinjo
está directamente relacionado con el nivel de dolor que se requiere para que él
esté “incómodo”. En otras palabras, no azotar duramente a alguien que se
estremece a nivel masivo con un bonito y fuerte mordisco en la clavícula o en
la parte interior del muslo. En diferentes hombres funcionan diferentes tipos
de dolor...y yo encuentro cual y cuanto es la cantidad justa para que él lo
sienta, y sienta lo que le estoy haciendo.
Quitar el orgullo significa hacer que se sienta desamparado, vulnerable, débil,
o asustado.
Básicamente
- humillación. Nuevamente, diferentes tipos de humillación afectan a los
hombres de manera diferente. Algunos no necesitan mucho para sentirse
terriblemente incómodos - hacer que coman de un bowl, que lleven una correa,
etc.
Otros
necesitan mucho más estímulo para sentir que su ego se dobla un poco - como ser
vestido con ropas femeninas, ser exhibido a mis amigos, tener que arrodillarse
en público, etc. Yo obtengo mi satisfacción sabiendo que su orgullo se quiebra,
y que él tiembla con miedo e incomodidad por lo que ha hecho por mí.
Ahora, mirando estas tres cosas, he aprendido que algunos hombres pueden
tolerar alguna de las tres mejor que otros. Me intriga hasta el infinito como
los sumisos y no sumisos (por ejemplo, víctimas inocentes) ven cada una de
estas cosas en el medio de una escena es frecuente que de a escoger a mi
víctima su próximo tormento - cuál es peor, perder uno de sus sentidos, sufrir
dolor?. Preferirías perder tu orgullo a quedar desamparado?. Vale la pena el
dolor con tal de salvar tu ego?
Estos son pequeños momentos excitantes en los que me gusta observar, deseo
estar dentro de su cabeza para ver como evalúa el precio de su orgullo contra
las sensaciones de miedo, o viceversa.
Me gustaría que los sumisos me dijeran sus pensamientos sobre estos tres
tormentos.
Cuál es el
peor? Cuál te hace sentir más desamparado y porqué? Cuando se combinan, se
incrementa aún más la tortura? Hay alguna de las tres que no te afecte en
absoluto?
Para ser justo, profundizaré un poco más sobre las tres, y sobre lo que me
provocan. Y, por supuesto, me gustaría oír de otros Amos cual de estas les
excita más, y si alguna de las tres no les provoca nada en absoluto.
En un sentido amplio, el deseo de sacrificarse en cualquiera de las tres
mencionadas es lo principal en mi lista. Básicamente, saber que él se somete a
algo que no le gusta, sólo para que yo me excite, es lo que realmente hace la
diferencia para mí. Todo lo que viene después es casi irrelevante - pero yo
obtengo muchísimo placer llevándolo a esos terrenos, y asegurándome de que su
sacrificio es un sacrificio real.
Dentro de la escena, me excita muchísimo ver como reacciona y maneja mis
tormentos, y ver cómo reacciona con mi evidente placer al torturarlo. Sí, lo
disfruto mucho. Nada me entusiasma más.
La libertad, por supuesto, es mi más grande perversión dentro de la perversión.
Ver cómo reacciona a las cuerdas cuando son ajustadas, o a una mordaza siendo
puesto en su boca. Ver como lidia con la realidad de que allí estoy yo.
Además, pienso que los hombres se ven “bien” atados. La restricción es sexy.
Puede que tenga que ver con cuanto adoro observar las luchas. Especialmente las
luchas sin sentido. Adoro sentarme y proferir una risita siniestra, diciendo
"es inútil que te resistas".
Y también está el dolor. Quitarle la posibilidad de que se siente cómodamente.
Hacer que soporte cosas que su cuerpo le grita que NO acepte más. Más que nada,
creo que amo las reacciones físicas cuando se sufre dolor, la lucha, la mirada
suplicante, los gemidos. La forma en que se retuerce en vano, tratando instintivamente
de escaparse.
Pero todo
es inútil. Que dulce! La batalla dentro de su cabeza - porque está haciendo
esto, oh! cuánto duele, fíjate como sonríe cuando lo hace! Cómo puede disfrutar
lastimándome tanto? .
Por supuesto, lo más trágico e interesante de todo - el precioso ego masculino.
Creo, y esto es una especulación, que sacrificar el orgullo está entre las
cosas más difíciles de hacer para un hombre, aún por el Amo que más le importa.
Todo en su educación le indica que no lo haga. Esto es lo que hace a este
regalo tan especial. He visto hombres optar por niveles de dolor diez veces
superiores sólo para evitar tener que arrastrarse por el suelo y lamer mis
botas. He visto hombres aterrorizados de ponerse un par de pantys por miedo a
lo que pudieran sentir.
Quizás esta es la causa por la que este tipo de sumisión es tan dulce. Una vez
que él está allí, es tan vulnerable. Como un niño. Es como si la dura capa
exterior se hubiera roto, y lo que quedara fuera un niño tembloroso y
aterrorizado. Rasgo su piel y juego delicadamente con sus partes más preciosas,
y él tiembla, se estremece, y lo acepta.
Aterrorizado
pero necesitándome más que nunca.
Sin embargo, aún hay mucho más. Una de las razones por las que paso un mal
momento escribiendo artículos como este es que me siento escribiendo breves
notas sobre algo que merecería novelas enteras. Estas son sólo tres, por
supuesto, de las categorías principales del juego a las que me veo volver una y
otra vez. Agradezco las respuestas de cualquier tipo.