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viernes, 13 de diciembre de 2013

Blog leather de Master Jou

EL ORIGEN

A los 22 años Master Jou buscaba saciar ese instinto de control y dominio sobre un esclavo, pese a que había tenido una pareja y lo introdujo ligeramente en el gusto por las prendas de cuero, la experiencia no era tan profunda como lo necesitaba.


Comenzó a buscar un posible candidato, tardó algún tiempo en encontrar a la persona adecuada, resultó ser un tipo de 28 años, hasta entonces heterosexual, nunca había estado con otro hombre, resultaba buena la opción, qué mejor que adentrar a un hombre en los placeres de complacer a otro y ser dominado.

El comienzo fueron pláticas por msn, Master Jou quería conocer a la perfección a su futuro esclavo, claro que Miguel no sabía nada de los planes del Master, creyó que sería un encuentro muy normal entre dos hombres.

Después de unas 3 semanas se acordó el encuentro, para ese entonces Master Jou ya contaba con algunos accesorios de piel, varios cock rings y un dildo de medidas considerables.

Llegó el día, Master Jou citó a Miguel cerca de un hotel discreto, Miguel llegó y muy nervioso sólo pudo decir hola pues ya estoy aquí; Master Jou comprendió que no podía adelantarse y comenzar con el ataque, habló de cosas simples para que su víctima se calmara, entraron al hotel y Miguel pidió algunas cosas a Master Jou, por favor no me gustaría estar atado, sexo oral sólo con condón y por esta vez no me gustaría se penetrado, Master Jou sólo sonrió y dijo sí con la cabeza, no imaginando que respetaría algunas cuestiones, pero demostraría lo que es ser usado por un macho dominante.

Miguel se notaba aún más nervioso que al entrar al hotel, temblaba e intentaba disimular con sonrisas amplias, Miguel era un tipo de cabello negro rizado, una sonrisa muy amable e inocente, llevaba la barba de al menos un día, cosa que a Master Jou le excitaba, delgado, velludo y de la misma estatura de Master Jou.

El juego comenzó, Master Jou se acercó a Miguel el cuál intensificó su nerviosismo, temblaba y agachaba la cabeza, Master Jou confirmó que en realidad Miguel no había tenido contacto con otro hombre, y sin más lo abrazó y comenzó a frotar su espalda, con cada movimiento Miguel se estremecía, comenzaba a jadear, su temblor se fue transformando en placer, el miedo iba quedando de lado.

Master Jou le fue desabotonando la camisa, sus tetillas estaban muy excitadas, erectas, un manjar para las manos y boca del Master, el cual se lanzó al ataque de las mismas, Miguel se dejó llevar, gemía, tocaba a Master Jou, buscaba su pene para sentirlo, pero el Master se alejaba para prolongar esa necesidad en Miguel, al quitar completamente la camisa, dejó ver un pecho velludo, obviamente del gusto de Master Jou, y más le gustaba al ver la reacción de Miguel, quien no dejaba de excitarte, entonces el Master decidió quitar el cinturón y pantalón de Miguel, unos jeans ajustados y sorpresa, al dejar caer el pantalón, saltó un pene tremendamente erecto y con una lubricación extrema que ya había sobrepasado la trusa gris que llevaba Miguel.

Master Jou se enfocó en recorrer todo el cuerpo de su presa, cada toque o beso que le daba, parecían corrientes eléctricas para Miguel, que por momentos al tomar conciencia de lo que sucedía sólo cerraba los ojos e intentaba controlarse pero era imposible ante tal ataque, Master Jou entonces tomó la cabeza de Miguel y metía sus dedos en ese abundante cabello, bien sabía el efecto que tendría en Miguel, su respiración era mucho más agitada, eso quería lograr el Master, llevarlo al punto de que perdiera parte de la conciencia y se dejara llevar por el deseo del Amo.

Era tiempo de despojarlo de su única prenda, la trusa gris que estaba más que mojada, entonces fue cuando Master Jou descubrió unas nalgas bien formadas y muy velludas, inició el dedeo sobre ese rico y apretado ano, Miguel comenzó a temblar mucho más, eran espasmos del placer que experimentaba, era silenciado por algunos besos que le daba Master, era el momento ideal, Master Jou sabía que estaba llevándolo a donde quería: ¿estás bien?, a lo que Miguel sólo emitió un gemido como muestra de aceptación, sus brazos fueron levantados y con una mano sostenidas, eso permitía a Master Jou manipular el pecho, cuello y boca de Miguel, cada minuto que pasaba Miguel se entregaba ya sin resistencia, al parecer por momentos deseaba que no parara nada, y por otros se reprimía pero quería continuar.

Master Jou lo condujo a la cama, Miguel no sabía que ese era el lugar donde se convertiría en el esclavo de Master Jou, el juego no sólo era físico, sino verbal, Miguel era excitado al oído, y fue el primer indicio de que Master quería hacerlo su esclavo, aprovechando el momento de excitación y que Miguel mantenía con los ojos cerrados, Master Jou fue por una mochila donde llevaba lo necesario para una sesión, tomó sus guantes de piel y comenzó a tocar el cuerpo de Miguel, notó que su piel se erizaba, ¡mmmmm que rico! Eso es lo que quería, vamos a jugar que eras un esclavo, al oír esto Miguel abrió los ojos pero su pene se puso a mil, tranquilo que no te va a pasar nada, en todo momento respetaré lo que me pediste, sólo quiero que te dejes llevar, Miguel se incorporó y cuestionó qué era ser su esclavo, fue cuando Master Jou tomó la mochila y le mostró los juguetes que llevaba, al principio se desconcertó pues no sabía el uso de las cosas, salvo el dildo, Miguel se quedó mirando a Master Jou y le dijo, mmmm pues sí me puedes atar lo hago, bien sabía que no iba preparado con cuerda para hacerlo, pero siempre un Master logra su cometido, improvisó una cuerda con los calcetines de Miguel, nunca se imaginó que éstos sirvieran, al sentir que era atado boca abajo, sólo pidió que su pene se colocara sobre la cama para no lastimarse.

Una vez atado de las muñecas y de una tremenda excitación, Miguel fue el blanco de todo el potencial de Master Jou, le decía cosas al oído, mordía suavemente sus orejas, pero algo más convulsionó a Miguel, Master Jou le dijo vas a experimentar esto, se retorcía al con cada toque, ¿qué era? Cera, la cera que al caer sobre la piel de Miguel lo excitaba a tal grado que gemía como nunca, no se quejó, al contrario pidió más, quería en la espalda, hombros, piernas y nalgas, su excitación ya estaba al máximo, pidió entonces lo amordazara, Master Jou usó uno de sus calcetines para ese fin, como si fuera una droga Miguel se volvió loco de placer, gemía y se retorcía sin medida.

Fueron tres velas las que Master Jou empleó sobre su nuevo esclavo, el juego era perfecto, en uno de los momentos más excitantes para Miguel, le dijo Master Jou, ¿sabes que ahora eres mi esclavo? Ahora harás lo que yo te ordene, Miguel sólo decía sí, sí, sí, estaba completamente extasiado.

Master Jou soltó las manos del ahora esclavo, pero lo colocó en 4 sobre la cama, mantuvo la mordaza, le ordenó abrir la piernas, dejando expuesto un delicioso ano velludo y muy apretado, la meta era hacer que el esclavo ahora aprendiera el placer entre hombres, Master Jou abrió esas nalgas velludas y con mucho resto de cera, aplicó algo sobre el ano y el esclavo dio un fuerte gemido, se notaba como apretaba con gran fuerza el esfínter, una maravilla para los ojos del AMO, dejó caer un largo chorro de cera, el esclavo se retorció y gimió aun más, Master Jou quitó algo de la cera y dirigió su lengua sobre ese punto muy cerrado, ufffff intentó decir el esclavo, en movimientos circulares fue la primera embestida, el esclavo se sujetaba de la colcha la apretaba con fuerza, gemía, pero comenzó a ofrecer cada vez más su preciado ano.

Poco a poco fue cediendo esa resistencia, hasta lograr entrar la lengua del amo, lo que volvió loco al esclavo, entre el juego de la lengua y algunas nalgadas, roces sobre su espalda, lo que hizo que tuviera una tremenda eyaculación que lo sacudió, gimió fuertemente y tensó cada músculo de su cuerpo.

Fue tal la excitación que pese a la explosión de semen continuó erecto, lo que hizo pensar a Master Jou que era necesario trabajarlo aún más, decidió ir por el dildo, lo lubricó muy bien, el ano ya estaba muy relajado por lo que la entrada sería menos difícil, y así fue, poco a poco lo fue metiendo, el esclavo ya había visto el dildo, y sólo preguntaba, ¿cuánto va? No podía creer cuando su AMO le dijo que ya estaba todo dentro, inició entonces el movimiento de entrar y salir, no tardó mucho y otro chorro de semen salió del esclavo, pero el AMO quería dejarlo completamente usado, así que prolongó la tarea, la última venida fue menor, pero provocó el mismo efecto en el esclavo.

Terminado este trabajo, el AMO se acercó al esclavo y le quitó la mordaza, le dio un beso largo y le dijo, ahora ya sabes quién es tu macho y tu AMO, con cara de incredulidad Miguel dijo sí, me encantó, pero ahora falta que tú te vengas, quiero complacerte, eh eh eh, cuidado, a un AMO se le habla con respeto esclavo, desde ahora te diriges de usted, ¿queda claro?

Sí señor, quiero complacerlo y hacerlo venir, ¿puedo?

Como se había acordado Master Jou se puso un condón y así fue realizado el sexo oral, el premio una rica venida que al final fue esparcida por todo el pecho del esclavo en señal de pertenencia hacia el AMO Jou.

Y así fue el origen de AMO y esclavo.

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