El dominante decide el tipo de prácticas que se realicen, pero en función de la expectativa del sometido.
Al sumiso le resulta imposible el gozo si su dominador no lo obtiene.
Los encuentros requieren cierta preparación y su duración es notablemente mayor que un encuentro común, tanto que ya puede hablarse de una sesión, porque implica una planeación.
En este nivel hay un incremento en el morbo por experimentar lo prohibido, normalmente las parejas inician con ciertas prácticas, pero pronto empiezan a incluir otras, sin embargo siguen considerándolas como complemento importante en su vida sexual. Un buen ejemplo de este nivel es el mostrado en la película nueve y media semanas.
En esta etapa, los practicantes de Dominio-sumisión, encuentran en ella un campo exploratorio y de autoconocimiento.
Se descubre que el sometimiento, el dolor, la humillación y otras actividades sado serviles, provocan la liberación de grandes cantidades de endorfinas que hacen que el organismo experimenta sensaciones intensas y trastornantes.
Esto funciona muy parecido a lo que experimentan los fans de los deportes extremos, o quienes en un parque de diversiones se sienten atraídos por la montaña rusa.
Otro elemento presente de manera invariable y permanente, es la necesidad de hacer explicito el control, para el dominante ejercerlo, para el sumiso, recibirlo.
También se percibe a la Incertidumbre, como un factor altamente excitante, el no saber lo que sigue, genera una tensión placentera.
Hay curiosidad exacerbada por un deseo exploratorio, que dicho sea de paso, fue el elemento crucial en la evolución del homo sapiens. Por esto es tan común la práctica de vendar los ojos al sumiso.
El ponerse en manos de alguien, no saber lo que sigue, pero mantener la seguridad de que finalmente no serán lastimadas mas allá de lo acordado, es una de las experiencias mas intensas en las practicas de dominio y sumisión.
Aquí, las prácticas dejan de ser light y pasan a un nivel mas intenso pero controlado.
Humillaciones permanentes, Spank, lluvia dorada, escupitajos, lamer botas y axilas, ataduras elaboradas, uso de látigo, control a distancia, etc. se vuelven cotidianas.
Tanto el dominador como el sometido exacerban sus roles, adoptan sus papeles más allá del tiempo que duran los encuentros, tanto previamente como posterior a ellos. Esto puede suceder por horas o días pero siempre trasciende el momento del encuentro como tal.
En este nivel, los participantes se interesan por indagar más del tema, ingresan a grupos y sitios afines, buscan otros interesados, contactan encuentros en línea o en vivo;, y cuando son responsables, también se informan sobre los riesgos posibles y métodos recomendados.
Muchos individuos realizan este tipo de prácticas solo por razones de curiosidad y de experimentación, o por tener parejas que les facilitan el acercamiento.
Luego de que su curiosidad ha sido satisfecha o que cambian de pareja, regresan a las prácticas usuales.

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