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lunes, 10 de marzo de 2014
La identidad de género
Sus articuladores son los «cánones vigentes de masculinidad y feminidad», y «se relaciona con el esquema ideo afectivo de pertenencia a un sexo», por lo que sería la expresión individual del género.
Toda sociedad tiene un conjunto de esquemas de género, vale decir, una serie de «normas o estereotipos culturales relacionados con el género» que sirven de base para la formación de una identidad social en relación a otros miembros de tal sociedad, y que en consecuencia, dan origen a la identidad de género.
Diferencia entre identidad de género e identidad sexual
La identidad de género e identidad sexual se diferencian en que la primera es más general e incluye aspectos no estrictamente biológicos como sucede con la mera identidad sexual. La identidad de género por tanto añade una dimensión psicológica de identificación que puede ser independiente de los caracteres fenotípicos que todos los humanos poseen por condicionantes biológicos, estos pueden ser independientes del ámbito psicosocial, a pesar de que en la mayor parte de seres humanos existe correlación entre ambos.
La identidad de género es la conciencia que se adquiere de la igualdad, la unidad y la persistencia de la individualidad como varón o mujer, y en nada tiene que ver la ambivalencia como mal afirmaba John Money (1955).
Los roles de género se «aprenden», es decir se desarrollan mentalmente, desde la más temprana niñez. La observación de otras personas de diferentes identidades sexos, como los padres y familiares, sirven de modelo para desarrollar una autoidentificación, que además se puede ver influida por factores biológicos y genéticos.
Los niños aprenden rápidamente a asociar determinados colores, juguetes, objetos, actividades y vestimentas con identidades psicosociales. Sin embargo, existen estructuras cerebrales que influyen en la diferenciación sexual de hombres y mujeres. El hipotálamo que influye en la temperatura corporal, la presión sanguínea, las sensaciones de hambre y sueño también tiene un papel decisivo en el comportamiento sexual. De hecho, estadísticamente los hombres tienden a presentar un mayor desarrollo del núcleo preóptico medial.
La conciencia de pertenencia a una de las categorías de género existentes parece desarrollarse precozmente y en relación con los estereotipos sociales referentes a los papeles que han de representar los miembros de cada sexo. Algunos autores (Vasta, Haith y Miller, 1996 y Shaffter, 2002) refieren que hacia los dos años de edad, los niños ya tienen conocimiento de las categorías de género existentes en la sociedad, y que este conocimiento parece tener lugar a la par que el niño toma conciencia de su identidad sexual (conciencia del propio sexo biológico).
Sin embargo, no será hasta los siete años de edad cuando esta identidad se consolide (en etapas previas los niños aún creerán que, si bien pertenecen a uno u otro sexo, este hecho puede cambiar en función de características o atributos externos tales como los atuendos o la longitud del pelo).
Cuando se hace referencia a la expresión de género se alude a la exteriorización de la identidad de género de una persona. (Cfr. Ferreyra, Marcelo, IGLHRC).
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